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domingo, 17 de septiembre de 2017

Durmiendo con los grumetillos a bordo.

Hola navegantes.

El viernes 15 fue festivo en Cantabria, y habíamos querido hacer una travesía de tres días a Santoña y Colindres pero finalmente, por diversas circunstancias, no pudimos realizarla. Para no frustrar la ilusión de los grumetillos que habían pedido quedarse a dormir a bordo en la travesía, en la salida del sábado 16 les dejamos quedarse a dormir a bordo, aunque dentro de la bahía.


Hacía una tarde de todos los demonios, con el cielo completamente cubierto, viento del W y chubascos, que nos hizo retrasar la salida. Finalmente escampó y estuvimos dando unos bordos por la bahía enseñándoles a virar por avante y la diferencia con trasluchar. Además observamos el curioso fenómeno de "la turbia". Consiste en que el agua dulce de color marrón que procede de la crecida del río Cubas cuando llueve mucho, no se mezcla con el agua salada y de color azul que ha entrado del mar, sino que quedan separadas por una línea perfectamente delimitada, que tarda varias mareas en difuminarse. Algo similar ocurre en el Amazonas donde confluye con su afluente el río Negro, cerca de Manaos, haciendo las aguas de dos colores un recorrido de más de cien kilómetros antes de mezclarse y hacerse de un solo color. En Santander y visto desde lejos, la bahía adquiere un aspecto bicolor extraordinario.



 Si se navega por la línea de separación se comprueba que la parte azul está limpia y la marrón  asquerosa, y que la parte sucia lleva muchos animalillos (caracoles, babosas, grillos y otros insectos, etc.) arrastrados de los campos que recorre el río Cubas. En la línea de intersección, al confluir el agua dulce con la salada, se generan remolinos cuando la dulce tiende a situarse encima y la salada debajo, pareciendo que está en ebullición. Los peces se sitúan en esta frontera para alimentarse, y a su vez las aves marinas suelen revolotear por encima para comérselos a ellos.

Luego fondeamos todos los barcos juntos en Los Peligros. Naturalmente nadie se bañó, porque amenazaba lluvia, hacía frío, y el agua estaba asquerosa cuando la turbia llegó a la playa.

Por distintas circunstancias uno de los barcos no pudo quedarse a dormir y sus grumetillos se pasaron al Corto Maltés, con lo que dormimos 6 personas a bordo,el récord de nuestro barco. Lo malo no es encontrar un hueco en los colchones, sino organizar la cena y la higiene con tantos a bordo, que se estorban contínuamente. Pero con paciencia y buen humor pasamos la noche, bajo chubascos y alguna granizada.





El desayuno fue pantagruélico, porque cada uno había llevado para convidar y fue digno de la cafetería de más postín.


Por la mañana la meteorología se había aplacado y nos dio tiempo a aprender a pescar cangrejos y quisquillas desde el pantalán, y a cogerlos a mano sin que te pinchen. Y como son niños, la "pesca" de la última foto les produjo tanta emoción como nos haría a uno de nosotros pescar el mismo número de bonitos. Así son las cosas.



Ya sólo nos quedan tres navegaciones para acabar este verano, ¡sniff!.

viernes, 15 de septiembre de 2017

El libro de la navegación a la isla de Elba ya está en maquetación.

 Hola navegantes.

  Se títula "Un tripulante llamado Murphy. Santander-Elba-Santander en el Corto Maltés", en alusión a los múltiples incidentes durante el viaje, desde el accidente con el remolque el primer día, que nos provocó un agujero de 30 cm en el casco que tuvimos que reparar en Getxo,  hasta los problemas con el fueraborda en los últimos, que nos inmovilizaron 10 días en Port Saint Louis, pasando por los numerosos golpes de mistral que nos retuvieron en puerto.  Hasta tal punto se concentraron en este viaje los problemas que parecía que el mismísimo Murphy se había colado de polizón en el Corto Maltés y desde allí nos estaba clavando las agujas del vudú. Por eso en el libro fui haciendo un tanteo de las veces en que éste nos asestaba un golpe frente a las veces que nos sonreía la fortuna de forma inesperada.

No voy a revelaros el resultado,  pero los números no reflejan lo que sentimos por el camino, la felicidad enorme de estar libres en el mar, los nervios por la incertidumbre de dónde dormiríamos esa noche o qué conoceríamos mañana, cómo nos extasiábamos ante un paisaje, una puesta de sol o la vuelta del recodo de un río o un canal, y por qué no decirlo, hasta la satisfacción de hacernos más grandes que los problemas. Por eso, y con independencia del resultado final, creo que la navegación en barcos pequeños y con escaso presupuesto continúa siendo una de las formas más simples de descubrir el mundo y la felicidad sencilla.





El libro ha entrado ya en maquetación, luego viene la corrección de las pruebas de imprenta y finalmente la edición y distribución. Espero que esté disponibe en noviembre. Este es el índice:

Prólogo, por Isabel Navarro y Guillermo Cabal, del velero Tin Tin.
1 Naufragué en la A68.
2 Etapas invernales en Francia flirteando con el mistral.
3 Golpe de mistral en Marsella y primeras islas.
4 Islas Embiez y Porquerolles.
5 El peor mistral en Cavalaire y el festival de cine de Cannes.
6 Más islas y escala en Mónaco.
7 Tomando contacto con la costa italiana.
8 La costa “pija” y Le Cinque Terre.
9 La llegada de Ana a Livorno.
10 Llegamos a Elba, nuestro destino.
11 Contorneando la isla de Elba.
12 Los “ormeggiatori” pícaros y la isla de Pianosa.
13 El Monte Capanne y Capraia, la gema del archipiélago.
14 De vuelta al Continente y al mistral.
15 Tristes despedidas, deshaciendo camino y el Cristo del Abismo.
16 La salida de Italia.
17 Otra vez en la Costa Azul.
18 Héliopolis, la isla esquizofrénica.
19 La bonita ruta de las islas y los primeros fiordos.
20 Más fiordos, más mistral, y problemas con el motor.
21 Un fueraborda en la maleta.
22 El Río Ródano y los canales.
23 Séte y el Étang de Thau.
24 Nuestro querido Canal de Midi.
25 Las navegaciones más extravagantes.
26 Incertidumbres en Narbona y vuelta a Santander.
27 Resumen, conclusiones y balance personal.
Anexo 1 Escalas y millas recorridas.
Anexo 2 Pequeño diccionario de términos náuticos utilizados en el libro.

Para ir entrando en materia podéis mirar las entradas del blog a partir del 1 de mayo de 2016. Espero que os guste.

martes, 12 de septiembre de 2017

Lo que hacen algunos para encontrar amarre...




Naturalmente es una broma. En realidad es el resultado de una tormenta que hace entrar el oleaje en el interior del puerto, y llega a levantar los pantalanes flotantes (y los barcos) por encima del extremo de los pivotes que anclan el pantalán al fondo. Creo que las fotos son de Fancia en 2010. ¡Qué horror!.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Dibucarta de una anulación.

Esta por desgracia no cuenta ninguna historia, pero así es la climatología en el Norte. Tenemos que acostumbrarnos, es el precio de tanta belleza.


sábado, 9 de septiembre de 2017

¿Han perdido ustedes la noción del dinero?.

Eso pregunta un lector de la revista "Volies et Voiliers" a los editores de la revista, que es la revista náutica de mayor tirada en Francia. Y lo hace en una carta a propósito del precio descomunal de los veleros que están presentando en los últimos números. Concretamente en el número de julio de 2017 el ICE 52 RS (monocasco de 15 metros de eslora) por 791.000 €, o el Bañuls 60 (catamarán de 18 metros de eslora) por entre 3 y 3,6 millones de euros (sí, y sin incluir las velas). Argumenta lo lejos de la realidad que están situando el deporte de la vela, y se lamenta de la comparación con los barcos que sometían a examen hace años,  unidades pequeñas con las que los marinos hacían travesías más largas que las que hacen ahora los propietarios de esos palacios flotantes.


 No puedo estar más de acuerdo con ese recalcitrante lector. Hoy en día los barcos del segmento que ronda los 7-8 metros pueden encontrarse de segunda mano por entre 6 y 10.000 €, y os garantizo que están en estado de aguantar muchos años y dar a sus propietarios muchas satisfacciones. Pueden hacer viajes sorprendentes y hacerte revivir las aventuras e incertidumbres que antaño se asociaban a los viajes en velero. Y según en qué zonas del pais, con unos gastos de mantenimiento y amarre similares a los de una plaza de garaje para el coche.



Los editores se han defendido diciendo que es lo que sale al mercado y que tienen que informar de las novedades. Pero esos barcos de muchos ceros en el talonario sólo pueden dirigirse a un sector de poder adquisitivo ajeno a la realidad, uno o dos millonarios en el mundo cada año (o en toda la historia del astillero). En mi opinión, darles cancha en las revistas de náutica sólo conduce a mantener el tópico de la vela como un deporte "de lujo" o elitista, y creo que terminará perjudicando a la afición y a la misma revista, cuando nos hartemos de leer tanta pretenciosidad, no sólo inaccesible sino insultante, y dejemos de comprarla.

A ver si rectifican.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

A los 70 años cruza el Atlántico a remo.

Así es, otro héroe anónimo. El polaco Aleksander Doba, ingeniero jubilado, salió de Nueva York el 16 de mayo y llegó a Francia ayer, después de recorrer 4.150 millas (unos 7.700 km) remando. 110 días de mar en un kayak insumergible de 7 metros de eslora que diseñó él mismo para la travesía. Tiene un compartimento hermético donde puede reposar y dormir y donde lleva los instrumentos de navegación y de comunicación.


Curiosamente ha remado "cara a la marcha" con un remo de kayak, cuando lo habitual en el remo oceánico es "de espaldas a la marcha" sobre un banco móvil. El récord tiene así más mérito aún, pues se avanza sólo con la fuerza de los brazos, mientras que en el banco móvil empujan también las piernas.

Alexander es un kayakista oceánico experto. Ya hizo la travesía de Africa a Brasil y de Portugal a Florida en esa misma embarcación, en 2010 y 2013, o sea que esta es su tercera travesía atlántica a remo y en las dos anteriores no era precisamente un jovencito. Todo el viaje se ha alimentado con productos liofilizados.
 
Ha tenido varias averías.  A los dos meses se le estropeó el desalinizador eléctrico, y desde entonces tuvo que conseguir agua dulce mediante un sistema de ósmosis inversa accionado a pedales. En una tempestad con olas de 10 metros rompió el timón, y lo pudo reparar gracias a la ayuda de un barco que se cruzó en su camino.

Un marino de los de antes, que se crece en la dificultad hasta hacerse más grande que los problemas. ¿Cuántos de 20 lo harían?.





jueves, 31 de agosto de 2017

Dibucarta de los fuegos.

Grumetillos, esta es de las difíciles y vale dos puntos. ¡A por ella!.


miércoles, 30 de agosto de 2017

Los fuegos artificiales.

Hola navegantes.

Ayer fuimos con los grumetillos a los fuegos artificiales. La visión de los fuegos desde el mar es mucho más atractiva que desde tierra porque desde el barco se ven tres veces y se oyen dos. Se ven en el aire, reflejados en el agua, y reflejados en los cristales de las casas. Y se oyen primero por su propia explosión, y unos segundos después por el eco que rebota en las mismas casas.

Organizamos dos grupos y quedamos a las 19:30 h. Como no hacía nada de viento fuimos a motor a fondear a Los Peligros para cenar. Aprovechamos para enseñarles a identificar los faros, boyas y balizas por la cadencia de sus luces, las luces de navegación de los barcos, identificar el rumbo de otros barcos por las luces que nos presenta, enseñarles el material de seguridad para la navegación nocturna, etc. Después de cenar, a las 22:15 salimos a motor hacia El Sardinero. La zona para ver los fuegos la elegimos cerca del sitio de lanzamiento y a ser posible a barlovento. Si no, el humo de los primeros lanzamientos ensombrece el aire hasta el punto de que algunos fuegos ni se ven. Había pocos barcos y en vez de fondear nos quedamos navegando al ralentí, que te permite coger mejor las olas y que nadie se maree.

Al terminar unos nos fuimos a fondear al Puntal para pasar la noche a bordo (en Santander el 30 de agosto es festivo) y otros volvieron a puerto. A los que nos quedamos a dormir en el hotel de tántas estrellas (en realidad, todo el firmamento) la naturaleza nos regaló un amanecer nublado, pero tan tranquilo que el mar parecía un baño de mercurio. No apetecía bañarse y nos limitamos a dar de comer a las gaviotas los restos de la cena y el desayuno.


  Luego dimos unos bordos por la bahía para enseñar a los grumetillos algunos de los sitios que desconocían. Al mediodía volvimos a puerto, donde todavía nos dio tiempo a enseñarles a pescar quisquillas y cangrejos desde el pantalán.

En resumen, dos días de navegación maravillosos.






lunes, 28 de agosto de 2017

El churrito

Hola navegantes.

El sábado fuimos con los grumetillos a hacer "churrito", una especie de arrastre en paipo o de jet-esquí con un inflable. Fue una pequeña sorpresa inesperada, al poder disponer a última hora del inflable y de una motora que lo arrastrara. Hizo una tarde nublada pero con muy buena temperatura y pocas olas, extraordinaria para lo que pretendíamos. Fui a buscarles con el churrito a donde estaban fondeados los veleros a la hora de merendar, y terminamos la tarde con esta novedad.

Todos los grumetillos se montaron en el inflable con mayor  menor dificultad, y tripularon la motora, que sin el churrito alcanzó 36 nudos y parecía que volaba. Una experiencia nueva después de nuestras velocidades de crucero en los veleros, que suelen ser de 3-5 nudos. Ya veréis como al final del verano estas actividades de más velocidad son las que más les han gustado.




Para cambiar un poco de óptica, reproduzco un dibupoema de "La sonrisa de Mikel" que resume una motivación laica para todo esto. Espero que os guste.

CARPE DIEM.
  
   No respondo por Alonso Quijano
ni busco la ínsula Barataria,
ni llevo un potro renco de la mano
ni visto con su dura indumentaria;
busco la patria en el oceano
donde siento mi vida millonaria,
generosa, de buen samaritano,
lejos de mi otra vida funcionaria
de después del verano.

  Todo hombre es dos
y el más real es el otro.
Aunque no me parezca a aquél del potro
con la lanza en el aspa de un gigante,
a mi manera voy buscando un dios
como él a Dulcinea en Rocinante.

   Igual que a Don Quijote
es la búsqueda lo que me fascina;
no creer lo que diga el sacerdote
cuando desde su púlpito adoctrina,
ni lo que diga un exótico gurú
rezando arrodillado a la indochina;
busco mi credo sin un solo tabú,
solitario en la ola cantarina.

   Y si en la búsqueda voy con la retreta
de mis grumetes de la ciclosporina,
me acerco mucho a la verdad secreta,
absoluta, desnuda, femenina.
____________________________________________________________________

Y ahora el dibupoema:


domingo, 27 de agosto de 2017

viernes, 25 de agosto de 2017

Sigue el verano con los grumetillos.

Hola navegantes.

Nuestro intenso verano con los grumetillos del Hospital Valdecilla sigue adelante, y ya hemos realizado 11 navegaciones desde mayo. La última fue al Río Cubas. Es como se conoce al estuario del río Miera, los últimos meandros del río, sujetos a la influencia de la marea. Es navegable unas cuatro millas a través de numerosos meandros que discurren entre un paisaje de pastos y tierras de cultivo. El problema para los veleros es el puente que cierra su entrada, que nos bloquea el acceso a este bellísimo estuario porque no cabemos con nuestros mástiles por debajo de sus arcos. Por eso la excursión al Río Cubas debemos hacerla en motoras.



Hay que elegir un día de pleamar viva para garantizar el acceso hasta el final de su recorrido y evitar sorpresas desagradables con los bajíos. Por eso la hicimos en un día labrable entre semana.  La primera ensenada tras el puente está rodeada de vegetación espesa fundamentalmente bosque de eucalipto, y por el campo de golf de Pedreña. En la orilla Este hay algunas viviendas particulares, muchas de ellas invisibles detrás de los eucaliptos, sólo delatadas por unos embarcaderos postalescos para su uso particular. El principal atractivo de la excursión son las aves acuáticas: garzas comunes y reales, garcetas, patos, y hasta algunas rapaces, aunque precisamente este año vimos muy pocas. El paisaje es campestre más que marinero, con campos de siega, pastos donde las vacas conviven con las garzas y garcetas, caballos, rollos de siega ensilados en plástico, un convento que se refleja en el agua, etc. A mitad del recorrido hay una poza en el río y en la orilla unos árboles enormes, con una “liana” para jugar a Tarzán tirándose al río.



A la vuelta uno de los barcos varó en una isleta del río. Por suerte era de fango y no se dañó la embarcación, y además estábamos las demás para sacarle del atolladero. Con un remolque largo y tirando de él, con la ayuda del motor de la embarcación varada en marcha atrás, conseguimos reflotarla. Menos mal, porque estábamos cerca de la pleamar pero ya bajando, y no volvía a haber una marea del mismo coeficiente hasta el 6 de septiembre.


Seguiremos navegando con los grumetillos hasta finales de septiembre o primeros de octubre.

jueves, 24 de agosto de 2017

lunes, 21 de agosto de 2017

Dibucarta del Islote Marnay.

Grumetillos, esta es de las difíciles y vale dos puntos. ¡Animo!.


sábado, 19 de agosto de 2017

Dibucarta de la curación de un grumetillo.

Aunque no le conozcáis, queríamos compartir con todos la alegría de la noticia, y la mejor forma, una dibucarta bien optimista.


lunes, 14 de agosto de 2017

Dibufirma del First 27.7 "CAROL":


Entrevista en Onda Vasca.

Hola navegantes.

Con motivo de la presentación del libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés" en Laredo el pasado 9 de agosto, el periodista Edu Araujo me entrevistó para su programa Itsas Tantak y lo emitió anoche. Podéis escucharlo aquí:

http://www.ivoox.com/17-08-13-itsas-tantak-audios-mp3_rf_20269985_1.html

Es entre los minutos 33:30 y 67:10. Espero que os resulte de interés. Un saludo


martes, 8 de agosto de 2017

Un pequeño descuento.

Hola navegantes.

Con motivo de la presentación del libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés", mañana en el Club Náutico de Laredo, la editorial ExLibric me informa de que va a hacer un descuento del 10% en los pedidos por Internet de ese libro y del de la vuelta a España.

Hay que pinchar en el libro elegido en la columna derecha del blog (esta columna no se ve en las aplicaciones de móvil y hay que ir abajo del todo y elegir "ver versión web") o en www.exlibric.com y cuando se llega a la caja introducir en la casilla "cupones" el siguiente código:

#velaconalvaro

Comprobar que ha aplicado el descuento y continuar. Hasta mañana.



lunes, 7 de agosto de 2017

jueves, 3 de agosto de 2017

NAVEGACION A LAS RIAS BAJAS: UNA VALORACION SUBJETIVA.


Después de los datos objetivos que expuse el 29 de julio, quiero comentaros ahora algunas impresiones subjetivas:

¿Qué ha sido lo mejor de la navegación?. Pues después de los desastres del año pasado en la navegación a Elba, este año lo mejor ha sido la ausencia de incidentes. También volver a ver algunos sitios míticos de nuestra vuelta a España, como la Isla de Sálvora, y a Roberto, el guarda de la reserva.

Lo peor: el  abuso de la tasa de amarre en Cudillero y San Vicente de la Barquera, en éste último empeorado por las malas formas.

Las sorpresas agradables: descubrir la parte virgen del Sur de la isla de Arosa, y el islote Arenoso. Ver una nutria comiendo un pez con naturalidad en el pantalán de Pobra. La cantidad de delfines que vimos dentro de las  rías. Poder desembarcar y recorrer la isla de Cortegada. La amabilidad del personal de las  marinas en Galicia, y sus bajos precios.

Las sorpresas desagradables: no poder visitar la isla Tambo.

Los momentos más difíciles: el susto con un escollo saliendo de la Ría de Arosa, debido a un descuido. El aviso de un pescador nos evitó encallar. El temporal del Oeste que nos retuvo varios días en la Ría de Muros.

Respecto a la valoración del Tonic 23, insistir en lo que dije en viajes anteriores. La orza abatible y el escaso calado nos han permitido llegar y amarrar en sitios inverosímiles, como el embarcadero de la Isla de Cortegada o la ciudad de Pontevedra. Estoy encantado de la transformación en ducha del espacio WC (ver entradas del 12 y 13 de febrero de 2017) que nos ha permitido ducharnos en caliente en cualquier sitio, incluso cuando nos quedábamos abarloados a pesqueros o al muelle, o cuando pasábamos la noche fondeados. Y sigo comprobando que con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Les parecía increíble que llegáramos con ese barco desde Santander y se volcaban en ayudarnos.

Respecto a la capacidad del Tonic 23 para afrontar el mal tiempo, en esta navegación sólo hemos tenido que cambiar los planes 3 días de los 41 que duró la ruta total (7% de los días) debido a vientos del W que impedían la navegación en mar abierto y dificultaban la salida de la Ría de Muros. En vez de salir a alta mar navegamos por el interior de la ría. Esos días vimos a muchos barcos mayores que el nuestro hacer lo mismo, esperar a que pasase lo malo para salir.

Finalmente, y en cuanto a la experiencia vital, sólo puedo deciros que no pospongáis vuestras navegaciones por tener un barco pequeño o por creer que vuestras circunstancias personales no son las idóneas. No demasiado lejos de casa podéis sentir lo mismo que sienten los que dan la vuelta al mundo en grandes veleros. Y hasta es posible que os envidien, porque ellos no pueden entrar en los sitios maravillosos donde entraréis vosotros, puertos pequeños y desconocidos, canales o ríos de poco calado. Disfrutaréis de unos días llenos de sorpresas en vez de unas vacaciones sacadas de un catálogo, con la incertidumbre de no saber dónde acabaréis el día ni dónde dormiréis, lo que acaba siendo la chispa de la vida. No pospongáis vuestras ganas de navegar, porque la vida es breve e impredecible.


En la foto, el Corto Maltés en Pontevedra, después de pasar bajo dos puentes y remontar un río con 1,1 metros de calado.

martes, 1 de agosto de 2017

Egoismo, el signo de nuestro tiempo.

Los aficionados modestos a la vela tenemos a veces que tragarnos  el sapo de ver, en las revistas de náutica, veleros con más metros cuadrados que nuestra casa y cuyo precio va seguido de seis ceros. No son la norma en el mundillo de la náutica, como no lo son los Porsches en el de la automoción, pero a los periodistas les gustan por su desmesura.

Pues sin cortarse un pelo, el que os enseño lo han bautizado "Egoista 100", para no ocultar sus intenciones. Un barco de 30 metros de eslora, 45 toneladas de desplazamiento... y que sólo tiene dos camarotes, la gran suite del propietario en proa y uno pequeñito para la tripulación en popa, que también tienen que dormir en algún sitio. Pero no tiene camarotes para los eventuales invitados, que sólo podrán compartir la navegación de día. ¿Por qué?. Como reconoce la revista Voiles et Voiliers, que lo presenta, "tener un barco tan hermoso y no querer compartirlo es, tal vez, el signo de nuestra extraña época". Todo dicho. 


domingo, 30 de julio de 2017

Presentación de la navegación a Bretaña en Laredo.

Hola navegantes.

En el ya lejano verano de 2015 fuimos con el Corto Maltés desde Santander a Bretaña, costeando por el Cantábrico las orillas de España y Francia. Al estar el barco despachado sólo para la navegación a 12 millas las travesías las realizo siempre costeando, lo que me obliga a seguir el relieve de la costa sin atajos. Pero lejos de ser un inconveniente lo considero una ventaja, pues me permite conocer a fondo los sitios por los que navego, entrar en puertos desconocidos, y relacionarme más con la gente, pues con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Además el pequeño calado me permite internarme en las aguas interiores, allí donde los barcos más grandes no pueden entrar. La bahía de Arcachon, el Golfo de Morbihan, o los cuatro ríos sorprendentes de la costa atlántica de Francia (el Marle, el Auray, el Vilaine y el Loire) algunos de ellos con calado inferior a un metro o que se secan en bajamar, pasaron bajo la quilla del Corto Maltés impregnándonos de sus maravillosos paisajes y proporcionándonos multitud de anécdotas.

Una experiencia apasionante con un barquito tan pequeño, que me ratificó en la idea de que hay que decidirse a navegar y viajar con el barco que tienes y con tus circunstancias del día presente. Esperar a tener un barco mayor o a que tus circunstancias personales sean mejores es la principal razón de la frustración de muchos navegantes, que se limitan eternamente a salidas de fin de semana en el entorno de su puerto base. Los barcos pequeños necesitan una planificación cuidadosa de la meteorología y un conocimiento profundo de sus limitaciones, que se adquiere con la práctica. Pero aparte de esto te permiten llegar a cualquier parte costeando y disponiendo de tiempo.

Fruto de aquella experiencia es el libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés", que voy a presentar en el Club Náutico de Laredo el miércoles 9 de agosto a las 19:30. Mi objetivo es transmitir a los propietarios de veleros pequeños la convicción de que pueden realizar grandes navegaciones y descubrir sitios paradisiacos y muy cercanos, que son desconocidos precisamente por sus dificultades de acceso a los barcos mayores. Estais todos invitados.

La siguiente imagen se puede reenviar por wasap, por si me hacéis el favor de difundirla entre vuestros conocidos que puedan estar interesados. Gracias.


sábado, 29 de julio de 2017

¡Llegamos a Santander!

Hola navegantes.

Ayer salimos de San Vicente temprano y tras una navegación de 33 millas llegamos a Santander. Fue con viento del NE que nos obligó a dar algunos bordos incómodos, porque ya nos habíamos acostumbrado al rumbo directo de los últimos días. Una navegación veraniega para terminar el viaje con un buen recuerdo.

Este es el balance de la navegación:

  • Días empleados: 41 (del 18 de junio al 28 de julio).
  • Millas recorridas: 890.
  • Pernoctaciones en marinas: 23 (56 % de los días).
  • Coste de las marinas: desde 6,75 €/noche (Muxía, temporada alta) hasta 25 €/noche en una boya sin ningún servicio (Cudillero, temporada baja).
  • Coste por persona y mes: 461 € incluyendo todo, hasta algunas cenas en bares y restaurantes.
  • Consumo de gasolina: 104 litros. Ello supone que hemos hecho a motor, sólo o en combinación con las velas, el 23% del recorrido.
  • Operaciones de mantenimiento y bricolaje: 12.

Otro día haré una valoración más subjetiva de esta navegación.


viernes, 28 de julio de 2017

De San Vicente de la Coerción a casa.

Hola navegantes.

La noche terminó sin incidentes y por la mañana, con la pleamar, salimos de San Vicente de la Coerción (perdón, de la Barquera) hacia Santander. En la canal de salida coincidimos con un velero vasco que entró ayer con nosotros y sí utilizó la boya "de cortesía". Ayer de tres que entramos sólo se quedó uno, lo que os da idea del abuso.

Nos contó que le dijeron que había un "pantalán de cortesía" (se sobreentiende que gratuito) para los barcos de paso. Al acercarse vio que no era un pantalán sino una boya, y no le dijeron que tenía que pagar los 17 euros hasta que hubo terminado la maniobra. El botero cobra 5 euros por cada viaje de ida o de vuelta, o sea que una bajada a tierra te cuesta 10 euros (la distancia a recorrer es de 20 a 30 metros).

El botero sólo trabaja hasta las 21 h. con lo que no te da tiempo a cenar en el pueblo, por lo que la medida tampoco va a beneficiar a los restaurantes.

No les dieron recibo ni factura, y esta mañana que quisieron pedirla no había nadie para atenderles. Claro, los barcos entran por la tarde y es cuando hay que cobrar, lo que pase por la mañana cuando se van no importa.

Siento mucho que esto ocurra en mi tierra pero es lo que hay, y es bueno que se conozca. También aquí, como en Cudillero, van a matar a la gallina de los huevos de oro.

Esperamos llegar a Santander a media tarde.

jueves, 27 de julio de 2017

Ya estamos en Cantabria... con sorpresas desagradables.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Ribadesella con destino a Llanes. Salimos temprano para hacerlo en pleamar, y nos beneficiamos del viento terral del SW durante aproximadamente una hora. Luego calma total toda la mañana. Pero a primera hora de la tarde, cuando ya estábamos frente a Llanes, salió una brisa maravillosa del W que nos permitía hacer 4 nudos con la mayor y el espí. Como además hacia un día veraniego de sol y calor, decidimos alargar la la etapa y llegar a San Vicente, ya en Cantabria. En total 33 millas, más de la mitad a la vela.

Un poco antes de entrar entre los espigones de San Vicente trabamos en la hélice una red de pesca. El peor sitio para trabar una red, porque la marea nos metía sin control. Por suerte pudimos quitar la mayoría con el bichero y entrar al puerto a motor.

Aquí empezaron las sorpresas. Han puesto una boyas para visitantes por las que cobran 17 euros por noche, sin ningún servicio, y por desembarcar el botero cobra 5 euros más. Un robo parecido al de Cudillero. Un francés que había entrado delante de nosotros se desamarró enseguida y se fue a fondear al oir la tarifa. Estar unos metros más allá fondeado no cuesta nada.

Al acercarnos nosotros al muro para amarrar allí, para cargar agua y gasolina, todos los presentes nos echaron con cajas destempladas, amenazando con multas por el guardamuelles, diciendo que estorbábamos a los pesqueros, y que igual que ellos pagaban por usar el muelle pagáramos nosotros la boya "de cortesía". Un argumento que pierde todo su valor por las malas formas, y que parecía la repetición de una lección que alguien les había dictado.

Preocupados sobre todo  por el resto de red que llevábamos trabada en la hélice, fondeamos en un sitio con poco fondo para aprovechar la luz que quedaba del día, sacar el fueraborda y quitar la red. Después de eso nos cambiamos a un fondeo cerca de la entrada de la bahía. En pleamar calaba unos 4,5 metros y la marea tenía que bajar 3,71, con lo que esperaba tener 1,19 metros en bajamar, que era a las 2:44 h. de la madrugada. Como el Corto Maltés cala sólo 70 cm con la orza subida, esperaba no tener problemas. Pero si borneábamos a una zona de menos fondo podríamos varar. Así que pusimos el despertador a las 2:15 para observar los acontecimientos, y si corríamos riesgo de varar salir para Santander de noche.

A las 23:45 un crujido prolongado me hizo saltar de la cama con los pelos erizados, temiendo lo peor. Llovía y la noche estaba oscura como las intenciones de los de ayer. Pero eché el escandallo y allí había aún más de tres metros de fondo. No sé lo que provocó aquel crujido porque no vi nada, pero supongo que un tronco u otro objeto arrastrado por la corriente de la marea vaciante.

Volvimos a la cama y a las 2.44 h. había incluso más fondo que antes en la pleamar, porque el borneo nos había llevado a aguas más profundas. Ahora a esperar a que amanezca.

miércoles, 26 de julio de 2017

Higiénicopapel.com

Hola navegantes.

Según lo previsto, hoy salimos de Lastres y como no había ni gota de viento optamos por la versión corta y nos quedamos en Ribadesella.

Está situada en el interior, en la orilla de una ría con unas corrientes impresionantes. La guía Imray recomienda abordarla sólo entre dos horas antes de la pleamar y la pleamar, tanto por el escaso calado (entre uno y dos metros) como por las olas que se forman al encontrarse el agua vaciante del río con la marea creciente. Nosotros llegamos en plena bajamar y de coeficiente alto, de 87, pero con nuestro escaso calado nos decidimos.

La entrada está marcada por la ermita de Nuestra Señora de la Guía, en lo alto de una colina y que se ve mejor que el faro. La marea estaba tan baja que algunas boyas de la canal estaban varadas en la arena. Pero no había olas y todo se desarrolló sin incidentes.

Nos amarramos al muro en pleno centro de la ciudad. En la tercera foto podéis ver la utilidad del tablón de madera con el que siempre cargamos. Y en las siguientes lo que pasa en un sitio de marea con las amarras. Hay que calcularlas largas para que el barco no se quede colgado en la bajamar, pero al subir la marea sobra cabo y el barco se aleja como si se hubiera soltado.

En los ríos y rías también es muy importante amarrar fuertemente el timón a la vía, como veis en la última foto. Si no, cuando la marea o el río vienen de popa puede golpear o irse a un extremo, y con la fuerza del agua trabajando al revés (como si el barco fuera marcha atrás) puede romperse.

Hemos dedicado el día a conocer esta fotogénica ciudad bajo un sol como el as de oros. Las vistas de la ría desde la colina que domina su entrada son espectaculares, preciosas, y más con nuestro fiel compañero como centro del enfoque. Subimos a la ermita de Nuestra Señora de la Guía, con un ambiente muy marinero y maquetas de barcos en las paredes. Para los que sean religiosos reproduzco el "Padrenuestro marinero". Vimos una chocolatería que hace cualquier objeto con chocolate, como zapatos de tacón, el cohete de Tintín, teléfonos móviles, etc.

Y para terminar la tarde Alicia, que es directora de un grupo de teatro amateur, me convenció de asistir a una representación de teatro en la calle del grupo "higiénicopapel.com" titulada "Una hora en la cocina" que nos encantó.

Y al volver a bordo asistimos a un atardecer de película, para irnos a la cama encantados de la vida. Hasta mañana navegantes.