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viernes, 28 de julio de 2017

De San Vicente de la Coerción a casa.

Hola navegantes.

La noche terminó sin incidentes y por la mañana, con la pleamar, salimos de San Vicente de la Coerción (perdón, de la Barquera) hacia Santander. En la canal de salida coincidimos con un velero vasco que entró ayer con nosotros y sí utilizó la boya "de cortesía". Ayer de tres que entramos sólo se quedó uno, lo que os da idea del abuso.

Nos contó que le dijeron que había un "pantalán de cortesía" (se sobreentiende que gratuito) para los barcos de paso. Al acercarse vio que no era un pantalán sino una boya, y no le dijeron que tenía que pagar los 17 euros hasta que hubo terminado la maniobra. El botero cobra 5 euros por cada viaje de ida o de vuelta, o sea que una bajada a tierra te cuesta 10 euros (la distancia a recorrer es de 20 a 30 metros).

El botero sólo trabaja hasta las 21 h. con lo que no te da tiempo a cenar en el pueblo, por lo que la medida tampoco va a beneficiar a los restaurantes.

No les dieron recibo ni factura, y esta mañana que quisieron pedirla no había nadie para atenderles. Claro, los barcos entran por la tarde y es cuando hay que cobrar, lo que pase por la mañana cuando se van no importa.

Siento mucho que esto ocurra en mi tierra pero es lo que hay, y es bueno que se conozca. También aquí, como en Cudillero, van a matar a la gallina de los huevos de oro.

Esperamos llegar a Santander a media tarde.

jueves, 27 de julio de 2017

Ya estamos en Cantabria... con sorpresas desagradables.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Ribadesella con destino a Llanes. Salimos temprano para hacerlo en pleamar, y nos beneficiamos del viento terral del SW durante aproximadamente una hora. Luego calma total toda la mañana. Pero a primera hora de la tarde, cuando ya estábamos frente a Llanes, salió una brisa maravillosa del W que nos permitía hacer 4 nudos con la mayor y el espí. Como además hacia un día veraniego de sol y calor, decidimos alargar la la etapa y llegar a San Vicente, ya en Cantabria. En total 33 millas, más de la mitad a la vela.

Un poco antes de entrar entre los espigones de San Vicente trabamos en la hélice una red de pesca. El peor sitio para trabar una red, porque la marea nos metía sin control. Por suerte pudimos quitar la mayoría con el bichero y entrar al puerto a motor.

Aquí empezaron las sorpresas. Han puesto una boyas para visitantes por las que cobran 17 euros por noche, sin ningún servicio, y por desembarcar el botero cobra 5 euros más. Un robo parecido al de Cudillero. Un francés que había entrado delante de nosotros se desamarró enseguida y se fue a fondear al oir la tarifa. Estar unos metros más allá fondeado no cuesta nada.

Al acercarnos nosotros al muro para amarrar allí, para cargar agua y gasolina, todos los presentes nos echaron con cajas destempladas, amenazando con multas por el guardamuelles, diciendo que estorbábamos a los pesqueros, y que igual que ellos pagaban por usar el muelle pagáramos nosotros la boya "de cortesía". Un argumento que pierde todo su valor por las malas formas, y que parecía la repetición de una lección que alguien les había dictado.

Preocupados sobre todo  por el resto de red que llevábamos trabada en la hélice, fondeamos en un sitio con poco fondo para aprovechar la luz que quedaba del día, sacar el fueraborda y quitar la red. Después de eso nos cambiamos a un fondeo cerca de la entrada de la bahía. En pleamar calaba unos 4,5 metros y la marea tenía que bajar 3,71, con lo que esperaba tener 1,19 metros en bajamar, que era a las 2:44 h. de la madrugada. Como el Corto Maltés cala sólo 70 cm con la orza subida, esperaba no tener problemas. Pero si borneábamos a una zona de menos fondo podríamos varar. Así que pusimos el despertador a las 2:15 para observar los acontecimientos, y si corríamos riesgo de varar salir para Santander de noche.

A las 23:45 un crujido prolongado me hizo saltar de la cama con los pelos erizados, temiendo lo peor. Llovía y la noche estaba oscura como las intenciones de los de ayer. Pero eché el escandallo y allí había aún más de tres metros de fondo. No sé lo que provocó aquel crujido porque no vi nada, pero supongo que un tronco u otro objeto arrastrado por la corriente de la marea vaciante.

Volvimos a la cama y a las 2.44 h. había incluso más fondo que antes en la pleamar, porque el borneo nos había llevado a aguas más profundas. Ahora a esperar a que amanezca.

miércoles, 26 de julio de 2017

Higiénicopapel.com

Hola navegantes.

Según lo previsto, hoy salimos de Lastres y como no había ni gota de viento optamos por la versión corta y nos quedamos en Ribadesella.

Está situada en el interior, en la orilla de una ría con unas corrientes impresionantes. La guía Imray recomienda abordarla sólo entre dos horas antes de la pleamar y la pleamar, tanto por el escaso calado (entre uno y dos metros) como por las olas que se forman al encontrarse el agua vaciante del río con la marea creciente. Nosotros llegamos en plena bajamar y de coeficiente alto, de 87, pero con nuestro escaso calado nos decidimos.

La entrada está marcada por la ermita de Nuestra Señora de la Guía, en lo alto de una colina y que se ve mejor que el faro. La marea estaba tan baja que algunas boyas de la canal estaban varadas en la arena. Pero no había olas y todo se desarrolló sin incidentes.

Nos amarramos al muro en pleno centro de la ciudad. En la tercera foto podéis ver la utilidad del tablón de madera con el que siempre cargamos. Y en las siguientes lo que pasa en un sitio de marea con las amarras. Hay que calcularlas largas para que el barco no se quede colgado en la bajamar, pero al subir la marea sobra cabo y el barco se aleja como si se hubiera soltado.

En los ríos y rías también es muy importante amarrar fuertemente el timón a la vía, como veis en la última foto. Si no, cuando la marea o el río vienen de popa puede golpear o irse a un extremo, y con la fuerza del agua trabajando al revés (como si el barco fuera marcha atrás) puede romperse.

Hemos dedicado el día a conocer esta fotogénica ciudad bajo un sol como el as de oros. Las vistas de la ría desde la colina que domina su entrada son espectaculares, preciosas, y más con nuestro fiel compañero como centro del enfoque. Subimos a la ermita de Nuestra Señora de la Guía, con un ambiente muy marinero y maquetas de barcos en las paredes. Para los que sean religiosos reproduzco el "Padrenuestro marinero". Vimos una chocolatería que hace cualquier objeto con chocolate, como zapatos de tacón, el cohete de Tintín, teléfonos móviles, etc.

Y para terminar la tarde Alicia, que es directora de un grupo de teatro amateur, me convenció de asistir a una representación de teatro en la calle del grupo "higiénicopapel.com" titulada "Una hora en la cocina" que nos encantó.

Y al volver a bordo asistimos a un atardecer de película, para irnos a la cama encantados de la vida. Hasta mañana navegantes.


martes, 25 de julio de 2017

¡Vaya cobaya!. Una brisa de 95 octanos.

Hola navegantes.

Hoy nos esperaba una etapa corta, o sea que nos quedamos en Gijón por la mañana para recorrer con las bicis esa bonita ciudad. Aparte de los monumentos, playas y jardines, nos llamaron la atención algunas curiosidades, como el árbol de la sidra, hecho con 3.200 botellas de sidra y que es como una elegía del reciclaje, y que también aquí hay perlas del pantalán, como el barco de la tercera foto, precintado por la Guardia Civil.

Salimos de Gijón a las 13 horas y ha hecho un día veraniego, pero por desgracia con poco viento. Hemos venido a Lastres, 19 millas en seis horas y media de las cuales 3 a vela, con la mayor y el espí aprovechando una brisita del N al NW, y el resto impulsados por la brisa de los 95 octanos bajo la canícula. Por el camino nos llamó la atención la casa de la cuarta foto, que ha tenido un argayo justo bajo sus cimientos. No me gustaría ser el dueño.

En Lastres nos hemos quedado en el pantalán de cortesía y hemos ido de nuevo a recorrer este precioso pueblo, que va a tomar el relevo de Cudillero como la perla de la costa asturiana. En efecto, os recomiendo a los navegantes que os olvidéis de Cudillero, ya no es lo que era. Su nuevo puerto es desproporcionado, su fachada marítima está monopolizada por los restaurantes más tópicos del turisteo, está abarrotado de gente de tránsito y encima te sablean 25 euros (en temporada baja) por una boya sin botero, ni agua, ni luz, ni aseos, ni por supuesto wifi,  lavandería o salita donde descansar y usar tu ordenador. Y en otras marinas de Asturias y Galicia hemos tenido todo eso por entre 6 y 8 euros. Vamos, que además de no ser lo que era se te queda cara de tonto. Bueno, lo dicho, veníd a Lastres y veréis lo que es un pueblo igual de bonito y mucho más acogedor y auténtico. 

En las últimas fotos el Corto Maltés frente al pueblo y frente a la estructura de 9 patas que cita la guía Imray como marca para identificar el pueblo. Es un antiguo cargadero de mineral. Allí amarraban los barcos y las vagonetas venían por cables aéreos  desde la mina en la montaña de enfrente.

Mañana seguiremos hacia el este, y según el viento nos quedaremos en Ribadesella o en Llanes.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 24 de julio de 2017

El último gran cabo superado.

Hola navegantes.

Esta noche se la pasó entera lloviendo. No podía ser menos en Asturias. A las 4 de la mañana estaba levantado con toda la ropa de aguas puesta para ayudar en la maniobra a los pesqueros, pero viendo la meteorología decidieron no salir a pescar. O sea que seguimos durmiendo hasta las 8.

A esa hora el cielo estaba cubierto de nubarrones de un horizonte al otro, pero hacia un viento maravilloso del W que nos ayudaría a pasar el cabo de Peñas a reacción. Así que nosotros sí salimos. Antes de una hora estábamos a la altura de Avilés, y no queriendo desaprovechar ese viento tan favorable, decidimos pasar hoy mismo el cabo de Peñas y seguir hasta Gijón. En las dos primeras fotos podéis ver el paso por el cabo, y parece pleno invierno en vez del mes de julio.

Toda la travesía ha sido con la mayor y el génova enteros, hasta el cabo de Peñas por la aleta de babor y luego, hasta Gijón, casi todo el tiempo en orejas de burro. La velocidad ha sido meteórica, media de 6-7 nudos y picos de más de 9 cuando cogíamos en surf las poderosas olas del oeste. Total, que nos hicimos las 28 millas en 4 horas y llegamos a Gijón para comer, a pesar de que habíamos salido tarde de Cudillero.

En las últimas fotos podéis ver la isla con forma de tortuga que hace vértice en el cabo de Peñas, la baliza que marca la Piedra del Sacramento a la entrada del puerto de Gijón, y una marca cardinal que nos trajo a mal traer, porque por los colores es cardinal Este pero por los conos de la punta es cardinal Oeste. ¿Será posible esa confusión a la a entrada de un puerto como Gijón?. Al final era Oeste.

Ahora nos quedan unas etapas fáciles y relajadas hasta Santander, teniendo en cuenta que el pronóstico da vientos suaves del N al NW para los próximos días. A ver si se cumple.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 23 de julio de 2017

En familia hasta Cudillero.

Hola navegantes.

Esta mañana se despidió Mario y se incorporó a la tripulación mi sobrina Alicia, y para los dos primeros días Jorge, su padre. Salimos de Navia en plena bajamar y con un mar de fondo de 1,5 metros o más, y las olas rompían en la entrada de la ría de una forma escandalosa, realmente para asustar. Había chicos haciendo surf sobre ellas en los lados, pero por el centro de la ría quedaba una estrecha zona más profunda donde no rompían, y por allí salimos. Una vez fuera la vista hacia atrás era muy preocupante, y prometo que hacia dentro (desde detrás no ves en qué sector rompen y en cuál no) no hubiera pasado. Me habría esperado fuera a que subiera la marea para esperar que con más fondo las olas no rompieran.

La navegación ha sido tranquila, 29 millas en seis horas y media para llegar a Cudillero. De ellas dos y media a vela con una brisa del W (llegando a Cudillero un poco más que brisa, sería ya fuerza 4) y el resto a motor.

Nos hemos abarloado a un pesquero para ir a conocer Cudillero y a cenar, y ahora nos vamos pronto a dormir porque nuestros vecinos saldrán a pescar de madrugada y tendremos que ayudar en la maniobra.

En las últimas fotos veis el atardecer en Cudillero y nuestro último obstáculo antes de llegar a Santander, el Cabo de Peñas, que seguramente pasaremos pasado mañana porque mañana queremos entrar a conocer Avilés.

Hasta mañana navegantes.

sábado, 22 de julio de 2017

Navegando por la conocida costa asturiana.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Ribadeo lloviendo y sin viento. Ya os dije que un velero había varado justo en la salida del pasillo de nuestro pantalán. Como el Corto Maltés cala muy poco no teníamos ningún problema para salir por donde él estaba varado. Nos habían dicho que la zona más profunda estaba a su estribor (1) y por allí pensábamos pasar. Pero al acercarnos nos dimos cuenta de que su mástil estaba tan inclinado que lo habríamos chocado con el nuestro. Así que en el último momento le pasamos por babor (2) ante la sorpresa de sus tripulantes que nos esperaban por estribor. Era la zona de menos calado pero que fue suficiente para nuestro barquito.

En la segunda foto veis la bonita isla Pancha, con un puente peatonal, a babor al salir de la ría del Eo.

A largo de la mañana se fue levantando un vientecito primero del NW y luego del SW que nos permitió navegar toda la mañana a vela a unos buenos 4-5 nudos, alcanzando Navia, nuestro destino, a la hora de comer. Habían sido 17 millas en 4 horas, todas a vela y casi sin llover.

En Navia nos hemos quedado en el pantalán de cortesía, y ya bajo un sol de justicia hemos visto unas regatas locales de traineras justo por delante de nuestro costado de babor, todo un espectáculo. Por cierto, se pudo realizar en parte gracias a nosotros, porque les faltaban cabos para fondear las balizas y se los prestamos. Luego fuimos a ver la laguna inundable a la derecha del río, una preciosa laguna rodeada de pinos, y luego a mariposear por Navia, que celebra el fin de semana medieval y había un mercado medieval y pasacalles.

Mañana temprano haremos el cambio de tripulación y espero seguir navegando apaciblemente hacia Santander. Hasta mañana navegantes.

Una pausa.

Hola navegantes.

Ayer nos tomamos un día de descanso en Ribadeo. Conocimos el bonito pueblo con pazos, casas de indianos y algunas iglesias. Visitamos la casa que sirve de línea de enfilación para la entrada a la ría, que resultó ser la Capitanía. En la guía Imray dice que es una casa octogonal, pero es hexagonal. En la tercera foto el Corto Maltés en el puerto de Ribadeo, desde la Atalaya.

Por la tarde hicimos una excursión a Castropol, en la orilla asturiana. Fuimos en el transbordador porque no estábamos seguros de poder dejar amarrado nuestro barco durante la visita. Otro pueblo precioso, sobre todo su vista desde el mar, presidida por la iglesia. El transbordador no sé si pasará la ITB, pero su extintor estaba oxidado, sin presión y sin retimbrar. Todo un ejemplo.

Por la noche empezaron a llegar los barcos que están haciendo el camino de Santiago por mar. Hay que hacer 100 millas para que te den la Compostela. Nosotros vamos a hacernos cerca de 1.000 pero no nos motivan esos reconocimientos religiosos y no vamos a pedirla. En el barco que amarró a nuestro lado venía Andoni, un viejo conocido de Hondarribia, y cenamos con su tripulación y la de otro barco. El capitán de éste último había conocido al navegante vasco Jose Luis Ugarte y es amigo de Unai Basurto, y ha navegado con los dos, así que durante la cena hablamos mucho de sus aventurillas náuticas.

La noche, paradójicamente, fue de las malas. A pesar de estar en puerto, los pantalanes están frente a la entrada entre los espigones y entra la corriente de la ría de forma perpendicular a los barcos. Eso les hace coger un balance de babor a estribor como si estuviéramos en un fondeo abierto. Ese balance te menea en la cama, no te deja dormir, y fuerza las amarras de una forma espectacular. Los crujidos de las amarras tampoco te dejan dormir y, lo que es peor, las desgasta. A mí se me ha roto una y se me han desgastado otras dos.

Por la mañana era bajamar y se marcharon los barcos del camino de Santiago. Los que pudieron, porque alguno varó dentro del puerto y le tocará esperar a que suba la marea. Otro inconveniente de los barcos grandes.

Hoy esperamos llegar a Navia, donde cambiaré la tripulación, y se presenta un día lluvioso y sin viento.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 21 de julio de 2017

Sigue lo bueno.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Vicedo con pronóstico de vientos del N que nos vendrían perfecto, porque nuestro rumbo hoy sería primero hacia el E y luego hacia el SE. Y otra vez acertó, cumpliendo todas nuestras expectativas.

Al salir de la ría del Barquero nos acercamos a ver la isla Colleira, que ya os dije que cierra la entrada de la ría. Significa "conejera", porque antiguamente estuvo poblada de conejos. Muchas islas, en la época de los grandes exploradores, se poblaban adrede con conejos. Así se reproducían y en viajes posteriores tenían de qué comer. La superstición de no nombrar los conejos a bordo viene de aquella época, porque si un conejo se escapaba de la jaula y terminaba royendo la madera del barco por debajo de la flotación, provocaba una vía de agua que podía terminar con el hundimiento. La isla está poblada por matorral bajo y tiene un pequeño embarcadero en su cara Oeste, pero de acceso difícil por el oleaje. Hoy estaban desembarcando unos obreros para desbrozar el camino al faro y era realmente complicado. Y la lancha de desembarco no se quedaba amarrada al muelle, sino que se alejaba para que las olas no la reventaran.

A medida mañana pasamos frente al puerto de Alúmina Española y luego frente a Burela. Estábamos navegando bajo un sol veraniego, con el espí y la vela mayor a unos 5 nudos y decidimos seguir hasta Ribadeo, donde llegamos a las 20 horas después de hacernos 33 millas, casi todas a vela. Hemos adelantado algunas etapas en estos últimos días pero estamos agotados porque han sido larguísimas, así que mañana nos lo tomamos de descanso para conocer Ribadeo y, en la orilla de enfrente de la ría, que ya es Asturias, Castropol. Además mañana tendrán las fiestas y la procesión del Carmen, o sea que estará muy animado.

En las últimas fotos podéis ver la entrada a Ribadeo, que está en el interior de la ría del Eo, que separa Asturias de Galicia. Tiene un faro en la isla Pancha, con un puente peatonal, entrando a estribor, un antiguo desembarcadero de mineral con vistas panorámicas a la ría, y sobre todo un inmenso banco de arena en mitad de la ría, que seca casi toda la entrada en la bajamar, y que al parecer tiene gran valor ecológico aunque a mi me preocuparía por la colmatación de la ría. Mañana lo veremos todo.

Hasta mañana navegantes.