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viernes, 7 de julio de 2017

¡Ay, la monarquía!

Hola navegantes.

Hoy salimos sin prisa de Pobra do Caramiñal porque había una niebla espesa que dificultaba la navegación. En dos horas y media de una navegación a vela apacible, entre las bateas y rodeados de delfines, llegamos a la isla de Cortegada. Tiene un pantalán minúsculo y que además queda en seco en bajamar, pero tuvimos la suerte de llegar al final de la marea creciente, con tiempo suficiente para ver la isla.

Cortegada se la regalaron al rey Alfonso XIII en 1910 para que se construyera una residencia de verano. ¿Os suena a los de Santander?. Aquí fue peor pues había un poblado de pescadores y campesinos, y con las expropiaciones fueron obligados a trasladarse a vivir a Carril, en el continente. El caso es que ya se había empezado a construir el Palacio de la Magdalena, en Santander, en una península que también le regalaron, y Cortegada la dejó como territorio de caza.

En 1977 Juan de Borbón, el abuelo del rey, vendió al ayuntamiento de Santander la península, que le habían regalado, por 150 millones de pesetas, y en 1978 la isla de Cortegada, que le habían regalado, se la vendió a una constructora por 60 millones de pesetas. En la segunda foto podéis ver lo que pensaban construir en ella: chalets, un campo de golf, un puente y un puerto. Y en la tercera foto el pueblecito de los pescadores. Por suerte en este caso la oposición popular impidió el desaguisado y Cortegada es ahora propiedad de la Xunta, aunque para recuperarla tuvo que pagar lo que había pagado la constructora al abuelo del rey. Aunque parezca kafkiano es real.

Cortegada está ocupada por un bosque denso de laureles, eucaliptos, pinos y otros árboles que crecieron cuando se abandonó su cultivo a raíz de las expropiaciones. Se visitan también las ruinas del poblado y se insinúa bajo el agua el "camino del carro", uno que en bajamares vivas permitía circular entre la isla y el continente, con las ruedas bajo el agua, para llevar provisiones y productos del campo del continente a la isla y viceversa.

Después de la visita vinimos a la Marina de Vilagarcía de Arousa. Todos nos habían prevenido sobre sus altos precios y hemos alucinado porque ha sido la segunda más barata de todo el viaje. 8,75 euros por noche con todos los servicios y en temporada alta, que deja en un auténtico robo los 25 que cobran en Cudillero, por ejemplo, en temporada baja, por amarrarte a una boya sin acceso a tierra, sin agua, sin electricidad, ni aseos ni por supuesto wifi ni nada que se parezca. Otros que van a matar a la gallina de los huevos de oro.

Para terminar, dos curiosidades náuticas. La penúltima foto, un soporte para convertir una defensa vertical del barco en una defensa horizontal de pantalán. Y la última, el estado de las eslingas de la grúa del puerto de Carril. Hay que estar muy desesperado para dejar que izen a tu barco con eso.

Hasta mañana navegantes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigo con interés vuestro viaje. Siempre aprendo algo nuevo. Desde la distancia sueño con poder hacer un viaje así pronto. Gracias por compartirlo en el blog. ¡Buen viento!
Eduardo MS

corto_maltes dijo...

Hola Eduardo. Para que quede claro: el único mérito es organizarse para disponer de TIEMPO. Con eso puedes hacer cualquier navegación y con cualquier barco. Pero claro, eso es lo difícil, conseguir tiempo. A veces hay que sacrificar otras cosas, por ejemplo el dinero.

Y volviendo al tema de la entrada, ¿os imagináis que la Casa Real tuviera el detalle de devolver ese dinero sacado de una forma tan rastrera, aunque seguramente legal?. Eso sí que sería una monarquía acorde con los tiempos que corren, haber dejado de considerar vasallos a los ciudadanos.

Un saludo