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martes, 25 de julio de 2017

¡Vaya cobaya!. Una brisa de 95 octanos.

Hola navegantes.

Hoy nos esperaba una etapa corta, o sea que nos quedamos en Gijón por la mañana para recorrer con las bicis esa bonita ciudad. Aparte de los monumentos, playas y jardines, nos llamaron la atención algunas curiosidades, como el árbol de la sidra, hecho con 3.200 botellas de sidra y que es como una elegía del reciclaje, y que también aquí hay perlas del pantalán, como el barco de la tercera foto, precintado por la Guardia Civil.

Salimos de Gijón a las 13 horas y ha hecho un día veraniego, pero por desgracia con poco viento. Hemos venido a Lastres, 19 millas en seis horas y media de las cuales 3 a vela, con la mayor y el espí aprovechando una brisita del N al NW, y el resto impulsados por la brisa de los 95 octanos bajo la canícula. Por el camino nos llamó la atención la casa de la cuarta foto, que ha tenido un argayo justo bajo sus cimientos. No me gustaría ser el dueño.

En Lastres nos hemos quedado en el pantalán de cortesía y hemos ido de nuevo a recorrer este precioso pueblo, que va a tomar el relevo de Cudillero como la perla de la costa asturiana. En efecto, os recomiendo a los navegantes que os olvidéis de Cudillero, ya no es lo que era. Su nuevo puerto es desproporcionado, su fachada marítima está monopolizada por los restaurantes más tópicos del turisteo, está abarrotado de gente de tránsito y encima te sablean 25 euros (en temporada baja) por una boya sin botero, ni agua, ni luz, ni aseos, ni por supuesto wifi,  lavandería o salita donde descansar y usar tu ordenador. Y en otras marinas de Asturias y Galicia hemos tenido todo eso por entre 6 y 8 euros. Vamos, que además de no ser lo que era se te queda cara de tonto. Bueno, lo dicho, veníd a Lastres y veréis lo que es un pueblo igual de bonito y mucho más acogedor y auténtico. 

En las últimas fotos el Corto Maltés frente al pueblo y frente a la estructura de 9 patas que cita la guía Imray como marca para identificar el pueblo. Es un antiguo cargadero de mineral. Allí amarraban los barcos y las vagonetas venían por cables aéreos  desde la mina en la montaña de enfrente.

Mañana seguiremos hacia el este, y según el viento nos quedaremos en Ribadesella o en Llanes.

Hasta mañana navegantes.

1 comentario:

Daniel Tribaldos dijo...

Si que es bonito el Lastres, debe de merecer mucho la pena la visita.
Saludos, Daniel.